Páginas

Capitulo 38 (El conquistador Mahmulah Bedrahmid y su ejercito de tuaregs)

-Un día normal los magic ponys, iban caminando tranquilamente ¡cuando!
¿Quien sois ustedes? -pregunta un tuareg.
¡Los Magic poneys! -responde Triathlon.
¿Y ustedes tuarigos o como se diga? -pregunta Triathlon.
¡Somos conquistadores! -responde Mahmulah.
¡Y todo el mundo estará a mis pies! -dicta.
¡No conquistareis a Poneylandia! -se enoja Pentathlon.
¡No! solo queremos ser los que mandamos. -explica Mahmulah con voz calmada.
Si no le hacéis ninguna marranada para estropear este lugar ¡ser bienvenidos! -aclara Pins.
¿Este sitio tan lindo y lo voy a destrozar? -replica.
¿Es que creéis que lo destrozo todo? -dice claro.
¡Solo se las quemo a los humanos! no a los animales. -acaba.
¡Bien! ¡entonces podéis pasar! -dicta Cadie.
¡Claro! -confirma Dalie.
¡Bien! ya nos fuimos de donde estaban los ponyes. -dice a los suyos.
Os voy a decir algo ¡no le quitéis el hogar a ningún poney! -manda Mahmulah.
Haremos nuestras propias casas en un lugar desierto. -les dice.
-Y aparece Mist.
¡No hay problema, Mahmulah! -dice Mist.
Nosotras abandonemos un lugar así ¡era donde vivíamos! -explica Mist.
Pero hacia mucho calor y no teníamos ni idea, que era la música ¡pero ahora sí! -
-Y los lleva Mist a DesertState.
¡Ahí esta! -indica.
¡Es precioso! -alucinan los tuareg.
¿Os gusta vuestro nuevo hogar? -pregunta Mist feliz.
¡Claro! ¡es mejor que el que teníamos los tuareg! -explica Mahmulah.
¡Pues es vuestra! -dice orgullosa.
¡Gracias! ¡estoy muy agradecido! -se pone feliz.
¡Adiós amigos! -se despide Mist.
¡Adiós, Mist! -se despiden los tuareg.
-Y al irse Mist.
¡Vaya suerte! ¡las poneys saber hacer casas grandiosas! -dice Mahmulah.
 ¡Y que lo digas! -responde un tuareg.
¡Ya conquistemos todas las naciones! -dice.
¡Así que esta no sera conquistada! ¡sino protegida! -deja claro.
¡Las protegeremos de sus enemigos! -aclara.
¡Lo mismo pensábamos nosotros! -sus hombres.
¡Yo te invoque y ahora todos los países, son tuyos! -dice Rambrit.
¿Por que no las destruyes? -pregunta.
¿Por que no te callas, arma broncas? -pide Mahmulad.
¡Vale, has lo que quieras! -se molesta Rambrit.
¡Pero yo las destruiré! -le aclara.
¡Detenedle! -ordena Mahmulah.
¡Quiere hacerle daño a las poneys! -dice.
¡Quieto, Rambrit! -dice un tuareg.
Creo que lo deje clarisimo ¡defender-las de sus enemigos! -le recuerda.
¡Y tú eres uno, Rambrit! -le increpa.
-Y ve a Mist.
¡Ah eres tú, Mist! -dice al verla.
¡Llama a tus amigas y diles que detengan a Rambrit! -pide
¡Quiere destruiros! -advierte.
¡Yo te invoque y yo te destruiré a ti! ¡a tus soldados! ¡y a los ponyes! -amenaza Rambrit.
¡Nunca! -grita Mahmulah.
¡Gobernaste sin matar! -le protesta Rambrit.
¡Sino convenciste a los presidentes, para ir a su país, cuando quieras! -le echa en cara Rambrit.
¡Tú no eras, así! -le reprocha.
¡Tú destruías todo, y matabas un montón! -le recuerda.
¡Eso solo, por que era un simple guerrero! -explica.
¡Pero ahora soy el jefe! -aclara.
¡Y no me gustó nunca matar! -
¡Me alegré cuando me dieron el puesto de jefe! -
¡Por que así no seria conocido por el malvado de Mahmulah! -
¡Sino por el bueno de Mahmulah! -
¡Esos presidentes de algunos países, eran algo puñeteros! -
Para mi eso es conquistar, Rambrit ¡ser querido por todos, es la mejor conquista! -explica.
¿Verdad, Mist? -le dirige.
¡Verdad! -confirma Mist.
Me has echo llorar con tu historia, Mahmulah. -dice emocionada.
¡Si que sois bienvenidos todos! -dice Mist.
¡Excepto, Rambrit! ¡que ira a la prisión roca! -dicta Mist.
-Y lo lleva Fish Pond.
¡Auh, no me cuernes, Fish Pond! -protesta Rambrit.
¡Eres un malvado y no me caes bien! -dice seria.
¡Así que adiós, Rambla! -lo empuja adentro.
¡Soy Rambrit, no Rambla! -corrige.
-Y Captain Warrior.
¡Vaya, un humano también! -dice.
¡Jo, con los poneys! -comenta.
¡No! ¡con Mahmulah! -deja claro Rambrit.
Lo invoco porque es el mas mortífero guerrero tuareg y a sus hombres con caballos. -explica.
¡Les doy una fuerza grandiosa en la invocación! ¡y ahora resulta que ya no es malo! -termina.
-Mientras un enemigo de Poneylandia. se acercaba volando.
¡Flaper, mira! -indica un águila a un pteranodon.
¡Es nuestro momento de conquistar a Poneylandia! -dicta.
¡Si, Braten! -confirma Flaper.
¡Tienes, razón! -dice.
-Y observando un tuareg.
Mahmulah ¡se acercan un águila y un pterodactilo. -avisa Labdel.
¡Están hablando de conquistar, Poneylandia! -comunica Maled.
¿Les paramos? -pregunta Maled.
¡Si! -responde.
¡A por ellos! ¡ah, ah, ah, ah! -gritan los tuaregs.
¡Coño, que nos linchan! -se espanta Flaper.
¡Jo! ¿que les pasa a esos bestias? -se pregunta Braten.
¡No conquistareis, Poneylandia! -gritan los tuaregs.
¡La protegeremos, para que no toquéis a nuestros amigos los poneys! -aclaran los tuaregs.
Conchale ¡con estos protectores, si que va uno a conquistar nada! -teme Braten.
¡Cien cachis! -expresa Flaper.
Esos brutasos guerreros, protegen a los poneys. -se alerta Flaper.
¡Pues creo, que este es el protector de Poneylandia, mejor cualificado! -asegura Braten.
¡Menudo ejercito, arrecha! -flipa Braten.
¡No es justo, nosotros somos dos! ¡y ellos 250 hombres!  -protesta Flaper.
¡Iros de Poneylandia, antes de que os echemos el guante! -advierten los 249 tuaregs.
¡Son 249! -dice Braten.
El jefe es el 250 ¡imbécil! -le replica Flaper.
¡Pues va-monos de aquí! -pide Braten.
¡Pues rápido! ¡antes de que llegue ese guantes! -prefiere Flaper.
¡Deberías decir, esos guantes de hierro! -corrige Braten.
-Y salieron pitando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario